Actividad Volcánica
La actividad volcánica es un ejemplo de un mecanismo de forzamiento interno y tienen un impacto importante en el fenómeno de cambio climático. las erupciones volcánicas, por ejemplo, inyectan grandes cantidades de polvo, cenizas, gotas de aerosoles y dióxido de azufre a la atmósfera superior (la estratosfera) en forma gaseosa.
Las cenizas caen de la estratosfera rápidamente (la mayor parte desaparece en el curso de días a varias semanas) y tienen poco impacto en el cambio climático, pero gases volcánicos como el dióxido sulfúrico, causa enfriamiento global y el dióxido de carbono volcánico, potencia el calentamiento global.

El impacto climático más importante de los gases volcánicos inyectados a la estratosfera es consecuencia del dióxido de azufre que se convierte en ácido sulfúrico que se condensa y forma aerosoles finos de sulfato. Tienen la capacidad de reflejar la radiación solar de vuelta al espacio, lo que, como es de esperar, enfría la troposfera (zona baja de la atmósfera terrestre). Se mantienen en esa zona de la atmósfera por varios años, gradualmente esparciéndose por todo el globo.
La contaminación volcánica resulta en reducciones de la iluminación solar directa (puede llegar a un 5 ó 10%) y generan bajas considerables de temperatura a nivel global. Varias erupciones en el siglo pasado causaron bajas de la temperatura superficial de hasta medio grado Fahrenheit por periodos de uno a 3 años.

El cambio climático altera las corrientes oceánicas profundas.

Muy por debajo de la superficie del agua de los mares y océanos, corrientes de agua se desplazan como cinturones térmicos que canalizan la temperatura y los flujos de carbono, oxígeno y nutrientes alrededor del planeta.
El problema es que el Océano Antártico absorbe casi el 60 % del calor antropogénico producido en la Tierra y del 40 al 50 % del dióxido de carbono producto de la actividad humana.
Si se frena la creación de esa corriente, la “aspiradora antártica” dejaría de funcionar. La razón primera, según estos científicos, tiene que ver con el hecho de que el cambio climático ha aumentado las precipitaciones en todo el continente antártico, lo que eleva los niveles de agua dulce en la superficie.
El agua dulce es más dinámica que el agua salada y no se hunde en las capas del océano como lo hace la más salada. La consecuencia es una menor convicción en mar abierto en el Océano Austral y una ralentización de la actividad en las aguas profundas.

La Composición Atmosférica.

Es una mezcla de varios gases y aerosoles (partículas sólidas y líquidas en suspensión), forma el sistema ambiental integrado con todos sus componentes. Entre sus variadas funciones mantiene condiciones aptas para la vida. Su composición es sorprendentemente homogénea, resultado de procesos de mezcla, el 50% de la masa está concentrado por debajo de los 5 km. s.n.m. Los gases más abundantes son el Ny O2.

Previamente es importante entender que el clima terrestre depende del balance energético entre la radiación solar y la radiación emitida por la Tierra. En esta re irradiación, sumada a la emisión de energía geotectónica, los gases invernadero juegan un rol crucial.
Por qué se produce el cambio climático

¿Qúe es el cambio climático? Se conoce así a la modificación de todos los componentes del sistema climático, como la temperatura o las lluvias, entre otros. Estos elementos tienen efectos de diversa naturaleza sobre las poblaciones y los ecosistemas del mundo. Los gases de efecto invernadero son el vapor de agua, el dióxido de carbono (CO2), el metano, el óxido nitroso los cloroflucarbonados y el hecafloruro de azufre, estos producen un efecto de invernadero natural, que permite que no se congele el agua en el mundo. Estos gases de efecto invernadero absorben la radiación infrarroja térmica y cuando se acumulan, cambia el clima. Las actividades humanas como el uso inadecuado de la energía, la combustión de los derivados de petróleo, la deforestación, el manejo inadecuado de la basura y los procesos industriales causan esta acumulación de gases.







Lo que el cambio climático le está haciendo al mar.

El cambio climático está cambiando las condiciones de vida en todos los mares del planeta. La temperatura de las aguas superficiales está aumentando, el fitoplancton, base de toda la cadena, está disminuyendo y las corrientes marinas están cambiando. Sumados, todos los factores ya están teniendo un impacto en las especies marinas. Un estudio ha identificado las seis grandes áreas del planeta que habría que salvaguardar si se quiere que siga habiendo vida en el mar.


Impacto de los cambio climático que se dan en la salud y en la economía.

Salud
La salud humana también se verá afectada a consecuencia de estos cambios en el clima. La Organización Mundial de la Salud ha informado que un aumento de 2 ó 3 grados en la temperatura media puede causar graves consecuencias en todos los niveles: ya sea en forma de aumento de enfermedades contagiosas como el cólera, la malaria o el dengue por desplazamiento a latitudes medias por el incremento de la temperatura o de patologías como el asma o las alergias, o por causa de los ya citados fenómenos climáticos extremos.
Economía
El cambio climático tiene impactos muy graves en el crecimiento y en el desarrollo económico si no actuamos de forma inmediata, el Informe Sternestima que si no actuamos, los costes globales y los riesgos del cambio climático equivaldrán a la pérdida de al menos un 5% del PIB global anual, ahora y siempre. Teniendo en cuenta una mayor diversidad de riesgos e impactos, las estimaciones de los daños podrían alcanzar un 20% o más del PIB.
Por contra, los costes de acciones pertinentes - reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los peores impactos del cambio climático – pueden limitarse a alrededor de un 1% del PIB global anual.
Las inversiones que se hagan en los próximos 10 a 20 años tendrán profundos efectos en el clima durante la segunda mitad de este siglo y en el siguiente. Lo que hagamos ahora y a lo largo de las próximas décadas podría plantear riesgos de grandes alteraciones en la actividad económica y social, a un nivel similar a los riesgos asociados con las grandes guerras y la depresión económica de la primera mitad del siglo XX. Y será difícil o imposible invertir estos cambios. Así que la toma de prontas y enérgicas medidas está claramente justificada.
La huella humana en los gases de efecto invernadero.

Foto ONU/Mark Garten
Un perro en Uummannaq, Groenlandia

Los gases de efecto invernadero (GEI) se producen de manera natural y son esenciales para la supervivencia de los seres humanos y de millones de otros seres vivos ya que, al impedir que parte del calor del sol se propague hacia el espacio, hacen la Tierra habitable. Un siglo y medio de industrialización, junto con la tala de árboles y la utilización de ciertos métodos de cultivo, han incrementado las cantidades de gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera. A medida que la población, las economías y el nivel de vida crecen, también lo hace el nivel acumulado de emisiones de ese tipo de gases.
Los océanos se han calentado, las cantidades de nieve y hielo han disminuido y el nivel del mar ha subido. De 1901 a 2010, el nivel medio mundial del mar ascendió 19 cm, ya que los océanos se expandieron debido al hielo derretido por el calentamiento. La extensión del hielo marino en el Ártico ha disminuido en cada década desde 1979, con una pérdida de 1,07 × 106 km2 de hielo cada diez años.  

Debido a la concentración actual y a las continuas emisiones de gases de efecto invernadero, es probable que el final de este siglo presencie un aumento de 1–2° C en la temperatura media mundial en relación con el nivel de 1990 (aproximadamente 1,5–2,5°C por encima del nivel preindustrial). Así, los océanos se calentarán y el deshielo continuará. Se estima que el aumento del nivel medio del mar será de entre 24 y 30 centímetros para 2065 y de 40 a 63 centímetros para 2100 en relación al periodo de referencia de 1986-2005. La mayoría de los efectos del cambio climático persistirán durante muchos siglos, incluso si se detienen las emisiones.

Vehículos eléctricos autónomos

Los vehículos que utilizan gasolina o petróleo diesel como combustible son responsables de gran parte de la contaminación ambiental, por lo que es una de las primeras áreas donde se deben buscar alternativas.

Los vehículos eléctricos no son nuevos, pero no gozan de popularidad por ofrecer escasa autonomía en sus baterías. La solución no sólo estaría en coches que rindan más, sino que sean inteligentes y autónomos a la hora de escoger la mejor ruta, tal como lo hacen actualmente los automóviles sin chofer de Google.


Uso de iluminación LED
No basta con cambiar las ampolletas incandescentes por las de bajo consumo. El futuro de la luz eléctrica está en las LED, una tecnología que gasta 10 veces menos que las que usamos en la actualidad.
Dado que la iluminación consume casi el 7% de la energía a nivel mundial, el cambio de luces comunes por las LED sería un tremendo aporte, aunque no sólo basta con modificar el tipo de luz, sino que también utilizarla con responsabilidad, lo que se logra con aparatos inteligentes y un cambio de mentalidad.


Amplificar el potencial energético de los paneles solares

La captación de energía fotovoltaica es una forma barata de ganar energía. El próximo paso está en mejorar el potencial de captación de los paneles solares, esperando que la gente sea capaz de obtener desde el sol toda la energía que necesitan.
Se trataría de un ejemplo del poder disruptivo de los paneles solares, en que el uso de éstos últimos reemplazaría a la energía eléctrica que se consume a nivel hogareño, sin existir un intermediario.La idea es que sobre energía, la que se utilizaría por ejemplo para cargar los coches eléctricos. Para ello, es necesario mejorar el potencial de captación de los paneles y popularizar su uso.